Nuestro plan inicial para el domingo consistía en pasar el día en el parque nacional de Wicklow, que ocupa gran parte del condado del mismo nombre, y especialmente la zona de Glendalough. Aunque nuestro plan se vio un tanto alterado, como veréis. Nos levantamos a las 8:15 para desayunar a las nueve, tal como habíamos dicho la noche anterior a nuestro anfitrión. Ya que no os lo había dicho, nuestra habitación era enorme; tenía una cama de matrimonio, dos individuales y espacio libre como para poner una pista de tenis. Vale, tal vez no tanto, pero una de tenis de mesa yo creo que sí habría cabido, con espacio para los jugadores y todo. Las cosas funcionaban, el señor era majo... mira, vamos a desayunar y decidimos si nos quedamos una noche más. El desayuno acabó de convencernos. El mejor que habíamos tomado en un alojamiento y tal vez en todo el viaje. Así que preguntamos si podíamos quedarnos otra noche; sí, pero teníamos que cambiarnos de habitación, porque llegaba una familia que ...
Nuestro plan para hoy consistía en coger un ferry e ir a pasar el día a las islas Aran, un archipiélago a la salida de la bahía de Galway. Teníamos los billetes ya cogidos desde Madrid para evitar problemas. Pero no habíamos contado con uno: de Galway a Doolin, donde cogeriamos el ferry, hay unos 75 km, pero todo carretera de quinta categoría. Nuestro TomTom y Google estaban de acuerdo en que necesitábamos hora y media para llegar. Teniendo en cuenta que debíamos llegar veinte minutos antes de la salida del ferry, eso significaba salir poco después de las ocho, la hora a la que empezaban a servir el desayuno. Iba a ir todo un poco justo. Esta vez sí que nos hemos levantado cuando ha sonado el despertador, a las siete menos cinco. Bueno, que ha sonado lo sabia yo; Ester estaba totalmente frita. De hecho, se acaba de enterar de que ha sonado el despertador porque está mirando por encima de mi hombro lo que escribo. Se creía que se había despertado ella solita. En fin, después de vest...