Ir al contenido principal

12/04 Newgrange

Hoy tocaba día de traslado; pero Irlanda es pequeña, así que el día da para mucho más. De Dublín a Belfast, al fin y al cabo, no hay mucho más de un par de horas.

Ups, eso ha sido un poco de spoiler. En fin, así se queda. El caso es que hoy volvía a tocar madrugón. A las seis y media ha sonado el despertador. Si a vosotros eso no os parece madrugar mucho, me da igual; a nosotros sí y este es nuestro viaje. De hecho, Ester dice que está de acuerdo en que quien piense que eso no es madrugar mucho nos cae mal y lo vamos a borrar del Facebook.

Bueno, la cosa es que queríamos ir a ver Newgrange, una zona de asentamientos del Neolítico al norte de Dublín, y no se puede sacar las entradas con antelación. Tienes que cogerlas en el día. Así que, para evitar problemas, queríamos estar allí a las 9:30, la hora de apertura en esta época del año. Y para ello teníamos que desayunar a las 7:30. Porque no estábamos dispuestos a perdonar el desayuno. Y justo anoche, buscando por los alrededores, encontramos un sitio con buena pinta al lado del hotel que abría precisamente a esa hora, el Café Java. Hemos llegado a las 7:28, hemos estado presionando detrás del cristal durante dos minutos y, finalmente, nos han dado de desayunar a nuestra entera satisfacción. El día empezaba bien.

Luego hemos dejado nuestro apartamento y cogido el coche para salir hacia Newgrange.

- Anda, nuestro coche es azul.
- ¿Lo estuviste conduciendo ayer todo el día y no sabes el color?

No me fijo yo mucho en los coches, la verdad...

En fin, un poco de circulación saliendo de Dublín y llegada a Brú na Bóinne a las 9:35. Allí está El Centro de interpretación de los yacimientos neolíticos de la zona. Aunque el más conocido es Newgrange, son tres: Dowth, Knowth y Newgrange. Al primero se puede ir libremente, pero es el menos interesante. A los otros dos, solo en visita guiada. Y llegábamos a tiempo para coger el primer grupo a Knowth y luego seguido a Newgrange. Pues adelante.

Por cierto, por el camino hemos visto, por fin, lo que yo llamo "la Irlanda irlandesa". Es decir: la campiña y todo el campo verde. Y vacas y ovejas. Y seguimos sacando partido al carnet de estudiante de Ester: aquí, la entrada de adulto para El Centro de interpretación + Knowth + Newgrange cuesta 13 €, pero para la estudiante, solo 8 €.

A cada yacimiento te llevan en un pequeño autobús y allí te recibe tu guía. La de Knowth se llamaba Mary y era bastante simpática, nos ha contado un montón de historias. Knowth es un complejo funerario, como los otros dos; en este caso, formado por un enorme túmulo central rodeado de otros trece más pequeños. Son colinas artificiales construidas sobre pasadizos de piedra que llevan a las cámaras mortuorias. El túmulo central cubre más de media hectárea, ya os digo que es muy grande. Y claro, al ser esto Irlanda, están cubiertos de hierba. Sobre el túmulo central ha habido varias construcciones a lo largo de la historia, aunque ya no; pero se puede subir a la parte superior. Y también entrar en uno de los pasadizos que dan al interior, aunque no en el principal, que lleva hasta el centro; solo en uno cortito que conduce a una cámara donde han montado algunos paneles explicativos.

El túmulo central de Knowth

Vuelta en el autobús hasta el centro donde vamos a coger otro hacia Newgrange. Pero, cuando íbamos a bajar, el señor Paddy pregunta si todos vamos a Newgrange; así es. "Ah, perfecto, pues no os bajéis". Ha girado una manivela y el cartel exterior del vehículo, donde ponía "Knowth", ha sido sustituido por otro en que se leía "Newgrange". Hala, arreglado. Han montado unas cuantas personas más con nosotros y en marcha.

Al llegar a Newgrange el tiempo había empeorado. Seguía nublado y fresco, pero ahora, además, con bastante viento. Y os lo dice uno de Zaragoza. Nuestro guía, Paul, que también era muy majete, ha hecho varias bromas sobre el clima irlandés.

Una cosa llama la atención inmediatamente en el túmulo de Newgrange, de tamaño similar al central de Knowth: la pared de piedras blancas que cubre el frontal. En ambos sitios las excavaciones descubrieron un montón de piedras blancas alrededor del túmulo; pero, mientras el director de la excavación de Knowth pensó que simulaban el paso del mundo de los vivos al de los muertos y ordenó que se colocaran como si fueran un foso alrededor del túmulo, el de Newgrange pensó que habían formado un muro frontal que había caído al ir desmoronándose la tierra del túmulo, así que ordenó reconstruirlo. En general, estos yacimientos están llenos de cosas sobre las que hay diversidad de opiniones.

¡Que esto era un muro, kabenzotz!

Pero el motivo principal por el que Newgrange es más conocido es que el pasadizo central está en mejor estado y se puede entrar. Es bajito y angosto, eso sí, pero se entra bien y se puede llegar a la cámara central. La entrada a esta cámara está orientada de forma que el día del solsticio de invierno, al amanecer, los rayos del sol entran en la cámara durante unos minutos. Se cree que esto tenía que ver con un rito solar relacionado con el renacer (en el solsticio invernal, el sol "renace", pues es cuando el día empieza a alargarse de nuevo). Esto lo simulan normalmente con una luz eléctrica durante cosa de un minuto, pero el día del solsticio unos cuantos afortunados (por sorteo) pueden estar en la cámara durante los diecisiete minutos que dura el fenómeno. Si queréis asistir solo tenéis que rellenar un boleto en el centro de interpretación. El año pasado hubo más de 32000 peticiones y no caben más de 20 o 25 personas, así que tampoco pongáis muchas esperanzas...


Bueno, hemos acabado nuestra visita y, tras recorrer el centro de interpretación, hemos vuelto a coger el coche. Esta vez hacia Monasterboice, un antiguo monasterio cercano que hoy día es un cementerio. Del antiguo monasterio solo quedan una torre circular y tres grandes cruces célticas de piedra. Pero el conjunto con el actual cementerio es muy bonito. Y gratis. Bueno, si dejamos aparte que por dos kilómetros de autopista nos han cobrado 1,90 €. Vaya precios.

Las otras dos cruces también andaban por ahí

Tras Monasterboice hemos tomado ya el camino de Belfast. Casi todo por la misma autopista... gratis. Estos irlandeses están locos.

La frontera de Irlanda del Norte es de lo menos llamativa. Solo un cartel que te advierte de que a partir de ese momento los límites de velocidad están en millas y no en kilómetros. Eso sí, al llegar a Belfast ya hemos visto que la ciudad es muy diferente de Dublín. Casi no veíamos pubs y sí un montón de banderas británicas: parece que nuestro B&B está en zona unionista. Ahora tenemos una habitación maja, pero ya no es el aparthotel de Dublín. Y le faltan algunas cosillas, sobre todo en el cuarto de baño: no hay toallero, los grifos son incómodos... en fin, tampoco nos vamos a quejar demasiado. Hemos descansado un rato y nos hemos ido a dar una vuelta por Belfast, principalmente por la universidad y el jardín botánico, que están cerca.

Por aquí saben hacer universidades chulas, oye

Pero hacía frío, de modo que hemos decidido ir hacia el centro en busca de un sitio donde cenar. Hemos pasado junto a un indio con buena pinta y hemos pensado que, al fin y al cabo, esto es el Reino Unido y no hay comida más británica que la india. Ha resultado ser una buena elección, hemos cenado bastante bien (aunque a Ester no le gusta mucho el picante, pero ha sobrevivido). Lo malo es que a la salida seguíamos teniendo frío. Yo creo que el tiempo ha empeorado y esto, unido a que Belfast es un poco más frio que Dublín y que tampoco allí teníamos mucho calor, ha hecho que tuviéramos lo que técnicamente se conoce como un tiempo mierdero. Así que nos hemos vuelto a casita; por un día en que durmamos un poco más, tampoco nos va a pasar nada.

Mañana sí que nos dedicaremos a ver la ciudad. Ya os contaremos. Eso sí; ya veis que sigo con las fotos pequeñas. A ver si pillo una wifi decente, las sincronizo y lo arreglo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

15/04 Aran y Moher

Nuestro plan para hoy consistía en coger un ferry e ir a pasar el día a las islas Aran, un archipiélago a la salida de la bahía de Galway. Teníamos los billetes ya cogidos desde Madrid para evitar problemas. Pero no habíamos contado con uno: de Galway a Doolin, donde cogeriamos el ferry, hay unos 75 km, pero todo carretera de quinta categoría. Nuestro TomTom y Google estaban de acuerdo en que necesitábamos hora y media para llegar. Teniendo en cuenta que debíamos llegar veinte minutos antes de la salida del ferry, eso significaba salir poco después de las ocho, la hora a la que empezaban a servir el desayuno. Iba a ir todo un poco justo. Esta vez sí que nos hemos levantado cuando ha sonado el despertador, a las siete menos cinco. Bueno, que ha sonado lo sabia yo; Ester estaba totalmente frita. De hecho, se acaba de enterar de que ha sonado el despertador porque está mirando por encima de mi hombro lo que escribo. Se creía que se había despertado ella solita. En fin, después de vest...

16/04 Glendalough y Kilkenny

Nuestro plan inicial para el domingo consistía en pasar el día en el parque nacional de Wicklow, que ocupa gran parte del condado del mismo nombre, y especialmente la zona de Glendalough. Aunque nuestro plan se vio un tanto alterado, como veréis. Nos levantamos a las 8:15 para desayunar a las nueve, tal como habíamos dicho la noche anterior a nuestro anfitrión. Ya que no os lo había dicho, nuestra habitación era enorme; tenía una cama de matrimonio, dos individuales y espacio libre como para poner una pista de tenis. Vale, tal vez no tanto, pero una de tenis de mesa yo creo que sí habría cabido, con espacio para los jugadores y todo. Las cosas funcionaban, el señor era majo... mira, vamos a desayunar y decidimos si nos quedamos una noche más. El desayuno acabó de convencernos. El mejor que habíamos tomado en un alojamiento y tal vez en todo el viaje. Así que preguntamos si podíamos quedarnos otra noche; sí, pero teníamos que cambiarnos de habitación, porque llegaba una familia que ...

10/04 Ida y vuelta a la cárcel

Pues sí, nuestro día de hoy ha consistido en que hemos ido a la cárcel y vuelto a casa. Aunque la vuelta ha sido bastante historiada. En fin, vayamos por partes. A Ester le apetecía ir a Kilmainham Gaol, la antigua cárcel de Dublín. Y yo hago lo que diga mi guía (aún no me he arrepentido de ello). De modo que sacó entradas para ir hoy a las 9:45. Kilmainham está bastante lejos del centro, así que hemos tenido que levantarnos a una hora innoble. Las siete o una cosa de esas. La idea era ir con tiempo para desayunar en el hotel y luego coger dos autobuses para llegar a la cárcel a las 9:30, la hora que marcaban nuestras entradas. Nos hemos arrepentido del plan en cuanto ha sonado el maldito despertador, pero bueno, ya no había remedio. El desayuno del hotel, que no llevábamos incluido, está bien, aunque preferimos desayunar fuera. Lo que pasa es que así ahorrábamos un poco de tiempo. Nuestro primer autobús paraba al lado del hotel. En Dublín, para pagar, le dices al conductor...